Alienígenas
ancestrales es un programa del canal history, donde revelan secretos acerca de
criaturas y mitos de la antigüedad esto apoyado considerablemente con la
ciencia.
Consta
de más de 5 temporadas en donde se indaga mucha información recopilada como
estudios de la tierra antes de la humanidad.
Bajo
la apariencia de ángeles o dioses, una inteligencia extraterrestre podría haber
inspirado nuestras creencias y tutelado nuestro desarrollo en la más remota
antigüedad. Al menos eso puede deducirse del análisis de ciertos textos y
artefactos arqueológicos que examinamos a continuación. (Enigmas, 2016) .
Egipto
nos ha regalado la más longeva y rica de las civilizaciones de la historia de
la humanidad. Del 3100 a.C al 30 a.C, el país del Nilo conoció 30 dinastías y
170 faraones. Tres mil años de portentosa historia que los egiptólogos han
dividido en tres grandes imperios: Antiguo, Medio y Nuevo. Pero, ¿y antes?
La
respuesta se encuentra en el Museo de Turín (Italia) donde se conservan 160
fragmentos de un papiro conocido como Canon de Turín. Se trata de una lista
apócrifa de reyes, descubierta en 1822 en la antigua Tebas. Aunque el célebre
Champollion, considerado padre de la egiptología, reconoció su importancia de
inmediato, los investigadores actuales relegan la lista a un simple mito. ¿Por
qué? Porque el documento refiere que, en el principio de los tiempos, Egipto
fue gobernado durante 11.000 años por un grupo de seres, mitad hombres, mitad
otra cosa, a los que denomina Shemsu-Hor, los compañeros de Horus.
¿Quiénes fueron estos misteriosos Shemsu-Hor? Unos
jeroglíficos de la V Dinastía hallados en Sakkara se refieren a ellos como
"los brillantes" o "los resplandecientes" una denominación
muy común en otras culturas para referirse a dioses que bajaron de las
estrellas e instruyeron a los humanos.
Algo
más que mitos
Resulta
fascinante constatar la persistencia de ciertos mitos en regiones alejadas
geográficamente, como si existiera una fuente común de la que hemos perdido el
recuerdo, de la que no se habla en los libros de historia, que se hubiera
extendido por lugares tan distantes como Europa, América, Oriente Medio, Indochina
o Egipto. Pero, ¿cómo? La falta de reconocimiento oficial de contactos
culturales en la antigüedad, ha abonado el campo a la tesis de que la humanidad
pudo tener algún tipo de contacto con civilizaciones extraterrestres en un
pasado remoto. ¿Fantasías? En absoluto. Veamos algunos ejemplos:
Al sur
de Argelia, se extiende el desierto del Tassili. En la década de los cincuenta,
el naturalista galo Henri Lhote descubrió allí un santuario de arte rupestre.
Más de 15.000 pinturas que muestran la evolución de la fauna y las costumbres
humanas en el macizo de Tassili n’Ajjer desde hace más de 8.000 años hasta las
primeras centurias de nuestra era.
En una
zona conocida como Jabbaren, que en lengua tuareg significa “tierra de
gigantes”, Lhote descubrió una pintura de seis metros de altura que bautizó
como "el Gran Dios Marciano". Vestía lo que parecía un traje
hinchado, como el que emplean los astronautas en el espacio, dotado de
escafandra y una sola abertura.
¿Imaginaciones
mías?
En
absoluto. A principios del siglo XXI, el infatigable escritor y ufólogo Juan
José Benítez visitaría Jabbaren y otras zonas del Tassili n’Ajjer y comprobó
que el naturalista francés se había quedado corto. Muy corto.
"Después
de treinta años en la investigación del fenómeno OVNI no puedo, no debo,
escudarme en rodeos, tapujos o paños calientes. Me gusta ser claro: 'Aquello'
eran 'astronautas'. Seres no humanos llegados del espacio y que, evidentemente,
precisaban de escafandras para poder desenvolverse en nuestra atmósfera."
En
opinión del escritor navarro, Lhote no vio -o no supo ver- muchas otras
pinturas que acompañaban al "Gran dios marciano" y que retrataban
"anomalías". Mientras los "cabezas redondas" aparecían con
cuatro dedos, los seres humanos representados junto a ellos poseían cinco. ¿Es
que se descontaban o plasmaban estas diferencias adrede?
Ovnis
en textos históricos
Todas
las religiones antiguas nos hablan de una suerte de dioses que vinieron del
cielo, que habrían intervenido en la creación de los seres humanos y nos habrían
acompañado a lo largo de la historia… las evidencias de su presencia residen en
cada texto que los menciona, en cada religión que los adora, en cada piedra que
erigimos en su honor y hasta en los restos de nuestros ancestros… si el ser
humano llegó a vivir con una raza extraterrestre en el pasado, ¿existirán
evidencias de ello repartidas por el globo?
Por
desgracia no disponemos de cables o bombillas que determinen el uso de
electricidad en el pasado, ni de circuitos integrados, ni de tecnologías
sofisticadas que revelen un grado de sofisticación impropio para la época.
Aunque tampoco sabemos cómo, sin esas tecnologías, pudieron llevarse a cabo
ciertos monumentos y construcciones que están repartidos por todo el mundo (ver
recuadro).
Y fue
esa incógnita la que Erich von Däniken, Peter Krassa, Peter Kolosimo y tantos
otros utilizaron para defender en los 70 la posibilidad de que la humanidad
fuera instruida por seres de otros planetas. La idea cautivó a toda una
generación hasta que el escepticismo hizo mella en la sociedad.
Es
verdad que se produjeron exageraciones cuando no análisis superficiales. El
propio Däniken lo reconoció años más tarde pero ¿invalidaba eso sus
suposiciones globalmente? En absoluto. Y no lo digo yo, lo admite la propia
NASA en un informe poco conocido y de acceso público a través de internet que
lleva por título Unidentified Flying Objects in Classical Antiquity. Su
autor, el prestigioso astrónomo Richard B. Stothers, presenta una cuidada
selección de informes sobre fenómenos aéreos extraños, procedentes de fuentes
históricas fidedignas como, por ejemplo, los historiadores Tito Livio y
Plutarco. Pero lo que aún me pareció más asombroso es que la agencia espacial
norteamericana considera que algunos de esos fenómenos equivalían a los avistamientos
de ovnis de hoy en día.
Examinar
los escritos, artefactos y datos arqueológicos con ojos heterodoxos no es,
pues, patrimonio exclusivo de los ufólogos y, en ese contexto, adquieren
relevancia algunas estudios de textos antiguos.
Si el
informe de Stothers está en lo cierto y los clipeis ardentes (escudos
llameantes) referidos por Plinio en el 104 a.C., o la figura sobrehumana con la
que se topó Julio César junto al río Rubicón, poseen la misma naturaleza que
los reportados a partir de 1947, habría que retrotraer el inicio del fenómeno
ovni unos cuantos siglos.
ovnis
y pinturas rupestres
A
mediados de 2014, el departamento de arqueología del estado indio de
Chhattisgarh decidió recurrir a la ayuda de la NASA y la agencia aeroespacial
de La India, para determinar la naturaleza de unas imágenes prehistóricas (Enigmas, 2016) .
¿Dioses de otros mundos?
Fenómenos
extraños en el psiquiátrico de Miraflores en Sevilla.
ÁDIZDIRECTO/Jose
Manuel García Bautista.- Comencé a investigar este caso en el ya lejano
año de 2004, la primera vez que entré allí, en el año 2006 -tal y como relato
en varias de mis obras- visitando e investigando en otras muchas
ocasiones, quedé impresionado por el lugar, un lugar del que dicen que aún mantiene
los ecos de la tragedia, del sufrimiento, y de los que perdieron la cordura en
su interior.
Para
localizar el psiquiátrico sevillano de Miraflores tendremos que
desplazarnos a la barriada de Pino Montano -sobre el edificio pese ya la orden
de su derribo-. En torno a él, rodeándolo, se encuentra una moderna carretera
denominada Supernorte y que podría enlazar con cualquier punto de la
ciudad. Al pie de esta carretera, junto a la entrada de este popular barrio
encontramos un viejo y gran edificio de ladrillo visto, con varias alas, parte
de su actividad ha cesado ya y en la actualidad tan sólo se mantienen
varios pabellones en uso pero su actividad de manicomio -como se le conoce en
Sevilla-, pasó a ser repartida entre otras instituciones.
El Hospital
Psiquiátrico de Miraflores es competencia de Diputación de Sevilla y lo
que en su interior habita igualmente. Así tenemos los primeros testimonios de
personas que han vivido hechos desconcertantes en su interior, Mª. del
Carmen R. es una de aquellas empleadas quién le ha tocado en suerte trabajar en
su interior y solo nos apuntaba: “Las noches allí son horrendas…”
José
Luis S. también ha trabajado en su interior: “Yo trabajé mucho tiempo allí,
cuando había pacientes y cuando no. Cuando había pacientes tenía un pase pero
¿Y cuando estaba aquella ala sola? Pues se seguían oyendo gritos, pero no de un
animal, que esos los conocemos, gritos de persona como si todavía hubiera allí
dentro algo, un recuerdo, algo, el caso es que es tremendo… Cuando tú vas a las habitaciones
de azulejos (llamadas así porque están alicatadas incluyendo el suelo,
estaban dedicadas a tareas de limpieza) era horrible, percibías cosas, aquellos
pasillos que no se acababan y podías oír como algo gruñía, o como te siseaban,
o de cómo las luces se iban apagando y encendiendo tras de ti… Es horrible”.
Y
seguimos escuchando los testimonios de aquellos que han sufrido experiencias de
este tipo, María J. trabajó en el interior del edificio durante cinco largos
años:
“Era
lo peor, cuando llegaba el turno de noche me echaba a morir, de día vaya porque
hay luz y hay más gente…,pero de noche es que no se sentía un alma allí y para
colmo es que éramos dos personas y con muy pocas ganas de bromas… Un día venía
de uno de los patios y cogí el pasillo que lo rodea, entré en una de las
galerías y sentí como me llamaban…”Mari” decía aquella voz…mira, un escalofrío
me dejó helada, y otra vez aquella voz me dijo: “Mari”, miré buscando
quién podía ser, no vi a nadie y salí corriendo en busca de mi compañera que se
encontraba en el otro extremo del edificio, llegué tan nerviosa que tuvimos que
parar cerca de una hora, ella no podía haber sido, al sentirme llamarla vino a
mi encuentro y le conté lo que me había pasado, entonces ella me confesó que a
ella también le pasaba muchas veces y que por eso llevaba siempre la radio
puesta y alta…, esta vez tuve suerte y la pillé cambiando las pilas…Si no la
llego a encontrar me muero”.
En
este edificio también encontramos un módulo de la Cruz Roja y un centro de día,
aún destaca su antigua arquitectura y las estancias para los residentes, las
habitaciones, las zonas de limpieza alicatadas hasta el techo con los
tragadores en medio de la sala, largos pasillos con puertas a ambos lados y un
ambiente de extrema frialdad, a medida que subimos la situación se normaliza,
habitaciones, pasillos y zonas comunes, en la zonas bajas se encontraban las
estancias de los pacientes más violentos, las enfermerías, baños y
cocinas, todo en estado de semiabandono. Ventanas tapiadas, rejas en las
puertas y en las ventanas en las que el ladrillo no quiso cegar su luz.
Los
vigilantes de seguridad siguen haciendo su ronda en torno al edificio y no
dudan en llamar a las fuerzas del orden público siempre que un curioso o un
osado buscador de misterios decide adentrarse en si interior. (cadizdirecto,
2013)
Archivo pdf: Libros y artículos ancestrales.

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