sábado, 5 de mayo de 2018

Alienigenas ancestrales.




Alienígenas ancestrales es un programa del canal history, donde revelan secretos acerca de criaturas y mitos de la antigüedad esto apoyado considerablemente con la ciencia.
Consta de más de 5 temporadas en donde se indaga mucha información recopilada como estudios de la tierra antes de la humanidad.

Bajo la apariencia de ángeles o dioses, una inteligencia extraterrestre podría haber inspirado nuestras creencias y tutelado nuestro desarrollo en la más remota antigüedad. Al menos eso puede deducirse del análisis de ciertos textos y artefactos arqueológicos que examinamos a continuación. (Enigmas, 2016).

Egipto nos ha regalado la más longeva y rica de las civilizaciones de la historia de la humanidad. Del 3100 a.C al 30 a.C, el país del Nilo conoció 30 dinastías y 170 faraones. Tres mil años de portentosa historia que los egiptólogos han dividido en tres grandes imperios: Antiguo, Medio y Nuevo. Pero, ¿y antes?
La respuesta se encuentra en el Museo de Turín (Italia) donde se conservan 160 fragmentos de un papiro conocido como Canon de Turín. Se trata de una lista apócrifa de reyes, descubierta en 1822 en la antigua Tebas. Aunque el célebre Champollion, considerado padre de la egiptología, reconoció su importancia de inmediato, los investigadores actuales relegan la lista a un simple mito. ¿Por qué? Porque el documento refiere que, en el principio de los tiempos, Egipto fue gobernado durante 11.000 años por un grupo de seres, mitad hombres, mitad otra cosa, a los que denomina Shemsu-Hor, los compañeros de Horus.
¿Quiénes fueron estos misteriosos Shemsu-Hor? Unos jeroglíficos de la V Dinastía hallados en Sakkara se refieren a ellos como "los brillantes" o "los resplandecientes" una denominación muy común en otras culturas para referirse a dioses que bajaron de las estrellas e instruyeron a los humanos.
Algo más que mitos
Resulta fascinante constatar la persistencia de ciertos mitos en regiones alejadas geográficamente, como si existiera una fuente común de la que hemos perdido el recuerdo, de la que no se habla en los libros de historia, que se hubiera extendido por lugares tan distantes como Europa, América, Oriente Medio, Indochina o Egipto. Pero, ¿cómo? La falta de reconocimiento oficial de contactos culturales en la antigüedad, ha abonado el campo a la tesis de que la humanidad pudo tener algún tipo de contacto con civilizaciones extraterrestres en un pasado remoto. ¿Fantasías? En absoluto. Veamos algunos ejemplos:
Al sur de Argelia, se extiende el desierto del Tassili. En la década de los cincuenta, el naturalista galo Henri Lhote descubrió allí un santuario de arte rupestre. Más de 15.000 pinturas que muestran la evolución de la fauna y las costumbres humanas en el macizo de Tassili n’Ajjer desde hace más de 8.000 años hasta las primeras centurias de nuestra era.
En una zona conocida como Jabbaren, que en lengua tuareg significa “tierra de gigantes”, Lhote descubrió una pintura de seis metros de altura que bautizó como "el Gran Dios Marciano". Vestía lo que parecía un traje hinchado, como el que emplean los astronautas en el espacio, dotado de escafandra y una sola abertura.
¿Imaginaciones mías?
En absoluto. A principios del siglo XXI, el infatigable escritor y ufólogo Juan José Benítez visitaría Jabbaren y otras zonas del Tassili n’Ajjer y comprobó que el naturalista francés se había quedado corto. Muy corto.
"Después de treinta años en la investigación del fenómeno OVNI no puedo, no debo, escudarme en rodeos, tapujos o paños calientes. Me gusta ser claro: 'Aquello' eran 'astronautas'. Seres no humanos llegados del espacio y que, evidentemente, precisaban de escafandras para poder desenvolverse en nuestra atmósfera."
En opinión del escritor navarro, Lhote no vio -o no supo ver- muchas otras pinturas que acompañaban al "Gran dios marciano" y que retrataban "anomalías". Mientras los "cabezas redondas" aparecían con cuatro dedos, los seres humanos representados junto a ellos poseían cinco. ¿Es que se descontaban o plasmaban estas diferencias adrede?
Ovnis en textos históricos
Todas las religiones antiguas nos hablan de una suerte de dioses que vinieron del cielo, que habrían intervenido en la creación de los seres humanos y nos habrían acompañado a lo largo de la historia… las evidencias de su presencia residen en cada texto que los menciona, en cada religión que los adora, en cada piedra que erigimos en su honor y hasta en los restos de nuestros ancestros… si el ser humano llegó a vivir con una raza extraterrestre en el pasado, ¿existirán evidencias de ello repartidas por el globo?
Por desgracia no disponemos de cables o bombillas que determinen el uso de electricidad en el pasado, ni de circuitos integrados, ni de tecnologías sofisticadas que revelen un grado de sofisticación impropio para la época. Aunque tampoco sabemos cómo, sin esas tecnologías, pudieron llevarse a cabo ciertos monumentos y construcciones que están repartidos por todo el mundo (ver recuadro).
Y fue esa incógnita la que Erich von Däniken, Peter Krassa, Peter Kolosimo y tantos otros utilizaron para defender en los 70 la posibilidad de que la humanidad fuera instruida por seres de otros planetas. La idea cautivó a toda una generación hasta que el escepticismo hizo mella en la sociedad.
Es verdad que se produjeron exageraciones cuando no análisis superficiales. El propio Däniken lo reconoció años más tarde pero ¿invalidaba eso sus suposiciones globalmente? En absoluto. Y no lo digo yo, lo admite la propia NASA en un informe poco conocido y de acceso público a través de internet que lleva por título Unidentified Flying Objects in Classical Antiquity. Su autor, el prestigioso astrónomo Richard B. Stothers, presenta una cuidada selección de informes sobre fenómenos aéreos extraños, procedentes de fuentes históricas fidedignas como, por ejemplo, los historiadores Tito Livio y Plutarco. Pero lo que aún me pareció más asombroso es que la agencia espacial norteamericana considera que algunos de esos fenómenos equivalían a los avistamientos de ovnis de hoy en día.
Examinar los escritos, artefactos y datos arqueológicos con ojos heterodoxos no es, pues, patrimonio exclusivo de los ufólogos y, en ese contexto, adquieren relevancia algunas estudios de textos antiguos.
Si el informe de Stothers está en lo cierto y los clipeis ardentes (escudos llameantes) referidos por Plinio en el 104 a.C., o la figura sobrehumana con la que se topó Julio César junto al río Rubicón, poseen la misma naturaleza que los reportados a partir de 1947, habría que retrotraer el inicio del fenómeno ovni unos cuantos siglos.
ovnis y pinturas rupestres
A mediados de 2014, el departamento de arqueología del estado indio de Chhattisgarh decidió recurrir a la ayuda de la NASA y la agencia aeroespacial de La India, para determinar la naturaleza de unas imágenes prehistóricas (Enigmas, 2016).






¿Dioses de otros mundos?


Fenómenos extraños en el psiquiátrico de Miraflores en Sevilla.

ÁDIZDIRECTO/Jose Manuel García Bautista.- Comencé a investigar este caso en el ya lejano año de 2004, la primera vez que entré allí, en el año 2006 -tal y como relato en varias de mis obras- visitando e investigando en otras muchas ocasiones, quedé impresionado por el lugar, un lugar del que dicen que aún mantiene los ecos de la tragedia, del sufrimiento, y de los que perdieron la cordura en su interior.
Para localizar el psiquiátrico sevillano de Miraflores tendremos que desplazarnos a la barriada de Pino Montano -sobre el edificio pese ya la orden de su derribo-. En torno a él, rodeándolo, se encuentra una moderna carretera denominada Supernorte y que podría enlazar con cualquier punto de la ciudad. Al pie de esta carretera, junto a la entrada de este popular barrio encontramos un viejo y gran edificio de ladrillo visto, con varias alas, parte de su actividad ha cesado ya y en la actualidad tan sólo se mantienen varios pabellones en uso pero su actividad de manicomio -como se le conoce en Sevilla-, pasó a ser repartida entre otras instituciones.
El Hospital Psiquiátrico de Miraflores es competencia de Diputación de Sevilla y lo que en su interior habita igualmente. Así tenemos los primeros testimonios de personas que han vivido hechos desconcertantes en su interior, Mª. del Carmen R. es una de aquellas empleadas quién le ha tocado en suerte trabajar en su interior y solo nos apuntaba: “Las noches allí son horrendas…”
José Luis S. también ha trabajado en su interior: “Yo trabajé mucho tiempo allí, cuando había pacientes y cuando no. Cuando había pacientes tenía un pase pero ¿Y cuando estaba aquella ala sola? Pues se seguían oyendo gritos, pero no de un animal, que esos los conocemos, gritos de persona como si todavía hubiera allí dentro algo, un recuerdo, algo, el caso es que es tremendo… Cuando tú vas a las habitaciones de azulejos (llamadas así porque están alicatadas incluyendo el suelo, estaban dedicadas a tareas de limpieza) era horrible, percibías cosas, aquellos pasillos que no se acababan y podías oír como algo gruñía, o como te siseaban, o de cómo las luces se iban apagando y encendiendo tras de ti… Es horrible”.
Y seguimos escuchando los testimonios de aquellos que han sufrido experiencias de este tipo, María J. trabajó en el interior del edificio durante cinco largos años:
“Era lo peor, cuando llegaba el turno de noche me echaba a morir, de día vaya porque hay luz y hay más gente…,pero de noche es que no se sentía un alma allí y para colmo es que éramos dos personas y con muy pocas ganas de bromas… Un día venía de uno de los patios y cogí el pasillo que lo rodea, entré en una de las galerías y sentí como me llamaban…”Mari” decía aquella voz…mira, un escalofrío me dejó helada, y otra vez aquella voz me dijo: “Mari”, miré buscando quién podía ser, no vi a nadie y salí corriendo en busca de mi compañera que se encontraba en el otro extremo del edificio, llegué tan nerviosa que tuvimos que parar cerca de una hora, ella no podía haber sido, al sentirme llamarla vino a mi encuentro y le conté lo que me había pasado, entonces ella me confesó que a ella también le pasaba muchas veces y que por eso llevaba siempre la radio puesta y alta…, esta vez tuve suerte y la pillé cambiando las pilas…Si no la llego a encontrar me muero”.
En este edificio también encontramos un módulo de la Cruz Roja y un centro de día, aún destaca su antigua arquitectura y las estancias para los residentes, las habitaciones, las zonas de limpieza alicatadas hasta el techo con los tragadores en medio de la sala, largos pasillos con puertas a ambos lados y un ambiente de extrema frialdad, a medida que subimos la situación se normaliza, habitaciones, pasillos y zonas comunes, en la zonas bajas se encontraban las estancias de los pacientes más violentos, las enfermerías, baños y cocinas, todo en estado de semiabandono. Ventanas tapiadas, rejas en las puertas y en las ventanas en las que el ladrillo no quiso cegar su luz.
Los vigilantes de seguridad siguen haciendo su ronda en torno al edificio y no dudan en llamar a las fuerzas del orden público siempre que un curioso o un osado buscador de misterios decide adentrarse en si interior. (cadizdirecto, 2013)

Archivo pdf: Libros y artículos ancestrales. 


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